Tengo los ojos puestos en el
Señor, porque él me libra de todo peligro. Mírame, Dios mío y ten piedad de mí,
que estoy solo y afligido.
Oremos:
Dios misericordioso, fuente de toda bondad, que nos has propuesto como remedio
del pecado el ayuno, la oración y las obras de misericordia; mira con piedad a
quienes reconocemos nuestras miserias y estamos agobiados por nuestras culpas,
y reconfórtanos con tu amor.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
La ley fue dada por Dios a
Moisés
Lectura del libro del Exodo
20, 1-17
El Señor pronuncio estas palabras:
"Yo soy el Señor, tu Dios, el que te sacó de Egipto, de aquel lugar de
esclavitud.
No tendrás otro Dios fuera de mí. No te harás escultura, ni imagen alguna de lo
que hay arriba en el cielo, o aquí abajo en la tierra, o en el agua debajo de
la tierra. No te postrarás ante ellas, ni les darás culto, porque yo, el Señor
tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo la maldad de los que me odian en sus
hijos hasta la tercera y cuarta generación, pero soy misericordioso por mil
generaciones con lo que aman y observan mis mandamientos.
No tomarás en vano el nombre del Señor, tu Dios, porque el Señor no deja sin
castigo al que toma su nombre en vano.
Acuérdate del sábado para santificarlo. Durante seis días trabajarás y harás
todos tus trabajos. Pero el séptimo, es día de descanso en honor del Señor tu Dios.No harás en él trabajo alguno, ni tú, ni tus hijos, ni
tus siervos, ni tu ganado, ni el extranjero que habita contigo.
Porque en seis días hizo el Señor el cielo y la tierra, el mar y todo lo que
hay en ellos, y el séptimo día descansó. Por eso bendijo el Señor el día del
sábado y lo declaró santo.
Honra a tu padre y a tu madre para que vivas muchos años en la tierra que el
Señor tu Dios te va a dar. No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no
darás falso testimonio contra tu prójimo. No desearás la casa de tu prójimo, ni
su mujer, ni su siervo, ni su sierva, ni su toro, ni su burro, ni nada cuanto
le pertenezca".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Sal 18, 8.9.10.11
Tú tienes, Señor, palabras
de vida eterna.
Dómine, verba vitae aetérnae habes.
La ley del Señor es perfecta;
da consuelo al hombre; el mandato del Señor es verdadero: da sabiduría al
ignorante.
Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
Dómine, verba vitae aetérnae habes.
Los preceptos del Señor son
rectos: dan alegría al corazón; el mandamiento del Señor es claro: da luz a los
ojos.
Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
Dómine, verba vitae aetérnae habes.
El temor del Señor es puro:
permanece para siempre; los juicios del Señor son verdad: todos justos por
igual.
Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
Dómine, verba vitae aetérnae habes.
Son preferibles al oro, al oro
más fino; son más dulces que la miel, más que el jugo del panal.
Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
Dómine, verba vitae aetérnae habes.
Predicamos a Cristo
crucificado, escándalo para los hombres, pero sabiduría de Dios para los
llamados
Lectura de la primera carta del
apóstol san Pablo a los Corintios
1, 22-25
Hermanos: Mientras que los judíos
piden milagros y los griegos buscan sabiduría, nosotros predicamos a un Cristo
crucificado, que es escándalo para los judíos y locura para los paganos.
En cambio para los que han sido llamados, sean judíos o griegos, se trata de un
Cristo que es fuerza y sabiduría de Dios. Pues lo que en Dios parece locura, es
más sabio que los hombres; y lo que en Dios parece debilidad, es más fuerte que
los hombres.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que
crea en él tenga vida eterna.
Sic Deus diléxit
mundum, ut Fílium suum unigénitum
daret; omnis qui credit in eum, habet vitam
aetérnam.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Destruyan este templo y en tres días
lo reconstruiré
† Lectura del santo Evangelio según
san Juan
2, 13-25
Gloria a ti, Señor.
Como ya estaba cerca la fiesta judía de
la pascua, Jesús fue a Jerusalén. En el templo se encontró con los vendedores
de bueyes, ovejas y palomas; también estaban allí, sentados detrás de sus
mesas, los que cambiaban dinero. Jesús, al ver aquello, hizo un látigo de
cuerdas y echó fuera del templo a todos, con sus ovejas y bueyes; tiró al suelo
las monedas de los que cambiaban dinero y tumbó sus mesas. Y a los vendedores
de palomas les dijo:
"Quiten esto de aquí. No conviertan la casa de mi Padre en un
mercado".
Sus discípulos recordaron las palabras de
Los judíos intervinieron y le preguntaron:
"¿Qué señal nos ofreces como prueba de tu autoridad para hacer esto?"
Jesús respondió:
"Destruyen este templo, y en tres días yo lo levantaré de nuevo".
Los judíos le dijeron:
"Han sido necesarios cuarenta y tres años para edificar este templo, ¿y
piensas tú reconstruirlo en tres días?"
Pero el templo del que hablaba Jesús era su propio cuerpo. Por eso, cuando
Jesús resucitó de entre los muertos, los discípulos recordaron lo que había
dicho, y creyeron en
Durante su permanencia en Jerusalén con motivo de la fiesta de pascua, muchos
creyeron en su nombre, al ver los los signos que
hacía. Pero Jesús no confiaba en ellos, porque los conocía a todos, y no
necesitaba que le informaran sobre los hombres, porque él conocía bien el
interior del hombre.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Celebrante:
Instruidos por el ejemplo de Jesús, el Señor, que en el desierto se entregaba a
la oración, oremos, hermanos y hermanas, también nosotros con insistencia a
nuestro Dios:
(Respondemos a cada petición: Señor, ten piedad).
Para que todos los fieles, por
medio de las penitencias y prácticas cuaresmales, sean purificados de sus
culpas y vean fortalecida su vida cristiana, roguemos al Señor.
Señor, ten piedad.
Para que todos los pueblos alcancen
la paz, la tranquilidad y el bienestar necesario y puedan así buscar más
fácilmente los bienes del cielo, roguemos al Señor.
Señor, ten piedad.
Para que el Señor conceda su fuerza
a los que se ven tentados o se sienten turbados, infunda el deseo de la
conversión a los pecadores y otorgue el consuelo del cielo a los que están
tristes o abatidos, roguemos al Señor.
Señor, ten piedad.
Para que infunda en todos nosotros
el deseo de una verdadera conversión, a fin de que nos preparemos a celebrar
debidamente el sacramento pascual de la penitencia, roguemos al Señor.
Señor, ten piedad.
Celebrante:
Señor, Dios nuestro, abre nuestros corazones a tus mandatos y haz que
penetremos en la sabiduría de la cruz; para que, liberados del egoísmo que nos
aprisiona, alcancemos los dones del Espíritu Santo y lleguemos a ser aquel
templo vivo en el que tú deseas recibir nuestra adoración.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Que esta Eucaristía, Señor, nos obtenga
a quienes imploramos tu perdón, la gracia de saber perdonar a nuestros
hermanos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Significado espiritual de
En verdad es justo y necesario, es
nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre
santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Por él concedes a tus hijos anhelar, año tras año, con el gozo de habernos
purificado, la solemnidad de
Por eso,
con los ángeles y los arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos
sin cesar el himno de tu gloria:
[Misa]
El ave ha encontrado un
refugio y la tórtola un nido dónde poner a sus polluelos. Dichosos los que se
acercan a tu altar, Señor; dichosos los que viven en tu casa y pueden alabarte
siempre, rey mío y Dios mío.
Oremos:
Tú que nos has alimentado ya desde esta vida, con el pan del cielo, prenda de
nuestra salvación, concédenos, Señor, manifestar en todos nuestros actos el
misterio de tu Eucaristía.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
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